El
vértigo de la ciudad
Hoy
es siempre todavía.
ANTONIO
MACHADO
Sigiloso lacayo
de la vida,
lacerado frunce el entrecejo,
fiel seguidor de la normativa
de no verse reflejado en los
espejos.
Cuando los
problemas se multiplican
y la sociedad te deja inerte
sólo queda esperar días que
certifican
esa sensación de sentirte
impotente.
Pero el destino
es un juego de palabras,
un sendero que se bifurca en dos
caminos;
ser feliz con el vil metal y sus
desgracias
o luchar a caballo contra
gigantes molinos.
No hay guerra
más perdida
que ver el vaso medio vacío.
no hay victoria sin heridas,
ni ser tú mismo el mejor amigo.
Cuando los
problemas se multipliquen
y el vértigo de la ciudad no se
disculpe,
recuerda el consejo del que suscribe;
vive, reflexiona, y hazte más
fuerte.
Eduardo Cassano