Barcelona

 

 

 

 

Lo confieso. Me seduce

la idea de ser infiel

y cambiar tus aceras

por suelo virgen para mis zapatos.

 

Tanto tiempo esperando

un futuro que nunca escribí,

mientras te pintabas las uñas

de los ojos envuelta

en lágrimas de rutina.

 

Me voy al otro lado de la locura,

para que tus huellas no me persigan

en las madrugadas del tedio.

Para que el olor de nuestro fracaso

nos sirva de excusa,

cuando vuelva para preguntarme

por la calle de la melancolía.

 

 

Eduardo Cassano